Si tuviera que resumir la Disciplina Positiva en 5 ideas principales…

Aunque es simplificar mucho las cosas, creo que facilita mucho conocer estos cinco pilares de la Disciplina Positiva. Son las ideas que están detrás de todas las herramientas que esta filosofía educativa propone. 

  1. Nos respetamos mutuamente: el niño o niña tiene unas necesidades, tú como adulto/a tienes las tuyas y muchas veces la situación las suyas propias. Respetando las tres necesidades, con amabilidad, conseguiremos un buen clima familiar.
  2. Aprendemos de los errores: todos nos equivocamos, pero podemos utilizar esa situación para aprender, para educar. Una situación problemática será el momento ideal para enseñar al niño o la niña alguna habilidad para la vida, a partir de nuestro ejemplo y de una buena gestión del problema en sí.
  3. Sin castigos: la Disciplina Positiva nos propone centrarnos en las soluciones a los problemas y no en qué castigo vamos a poner. Este es uno de los puntos más difíciles de entender, porque hasta ahora el premio y el castigo son dos elementos muy presentes en la educación. Sin embargo, se ha visto que el castigo es efectivo a corto plazo pero que tiene efectos negativos a largo plazo (rebeldía, humillación, sentimiento de desconexión/ injusticia…). ¿Qué sentías tú misma/o cuando te castigaban? Por ello, esta filosofía da herramientas para mostrar igualmente que ciertas cosas no se deben hacer, sin utilizar el castigo en sí.
  4. Buscamos que el niño/la niña sienta que pertenece: es importante para todos nosotros saber que somos importantes para alguien, que se nos quiere y que formamos parte de aquellos grupos que son importantes para nosotros. Nuestro/a peque es importante para nosotros y le queremos y le vamos a querer siempre, y él o ella tiene que saberlo. Involucrarlo en la toma de decisiones o en el diseño de acuerdos hará que además de hacerle sentirse valorado desarrolle habilidades para la vida, de cooperación y resolución de problemas.
  5. Vamos a alentar, evitando alabar: la alabanza se centra en el resultado final y en lo que yo, como adulto, pienso. Sin embargo, el aliento existe a lo largo de todo el camino, valorando el esfuerzo y cada mejoría desde el valor que tiene para el niño en su aprendizaje y crecimiento. De esta forma fortalecemos la autoestima del niño y le estimulamos a seguir intentando lo que se proponga. 

Si estas cinco ideas se comprenden e interiorizan, en muchas veces no necesitaremos utilizar una herramienta concreta, sino que seremos capaces de actuar en nuestro día a día de una forma eficaz y respetuosa al mismo tiempo.

Las actividades que planteamos en los talleres ayudan a interiorizar, reflexionar y debatir sobre estas ideas. Partiendo de experiencias reales, cercanas a cualquier madre o padre, experimentamos el efecto que tiene seguir o no esta filosofía educativa, llevándonos a casa muchas herramientas e ideas que nos ayudan a salir airosos, todos juntos, de las situaciones problemáticas.