Alimentación complementaria: ¿cuándo empezar?

A partir de los 6 meses, el bebé empieza a estar preparado para alimentarse de más cosas además de leche. Pero: ¿por qué no antes? Se trata de una cuestión de inmadurez a varios niveles del organismo:

  • Madurez digestiva: es la capacidad del aparato digestivo para hacer todas las labores que supone la digestión: triturar los alimentos (con la boca, aun sin dientes; con el estómago y con el intestino), liberar sustancias que produzcan la digestión química, y conseguir la absorción de los nutrientes que el cuerpo necesita.
  • Madurez neurológica: ligado a la anterior, si no, no hay quien controle al tubo digestivo. Necesitamos coordinación ojo-mano, movimientos del tubo digestivo, capacidad para tragar, fuerza en la espalda para estar erguidos… y todo esto con independencia del método que hayamos elegido los adultos (papillas o trozos).
  • Madurez de los riñones: los riñones sirven para limpiar la sangre y para ajustar los nutrientes que nos quedamos y los que eliminamos con la orina. Por tanto, necesitamos que funcionen bien. Por ejemplo, el motivo de que los menores de 1 año no deban tomar sal es precisamente que los riñones no pueden gestionar grandes cantidades de sal. La “sal” es “sodio”, presente de forma natural en los alimentos, si encima añadimos más, su riñón lo puede pasar mal para deshacerse de ella.

 

Es por todo ello que cada vez se recomienda menos empezar antes de los 6 meses, salvo que esté justificado por otro motivo (poca ganancia de peso, incompatibilidad lactancia y trabajo), pero es importante que estos casos estén guiados por un pediatra y que la actitud sea individualizada.

En cualquier caso, las recomendaciones se han simplificado bastante en los últimos años: una vez el niño está preparado, hay que ir introduciendo los alimentos poco a poco, con la consistencia que se desee (cumpliendo unos requisitos de seguridad en todo caso) y sin necesidad de llevar un orden fijo en la introducción de alimentos nuevos.

 

¿Y por qué no después?

Tampoco se debería retrasar la introducción de nuevos alimentos más allá del 7º mes, porque a partir del 6º mes la leche  empieza a ser deficitaria en energía y minerales (hierro, zinc, sobre todo la materna), además de que se puede entorpecer la relación con la comida (texturas y sabores nuevos). También se ha observado que los alimentos introducidos muy tardíamente pueden presentar más riesgo de alergia, de ahí que ya no se recomiende dejar éstos para el final, si no intentar introducirlos de forma precoz.

Trataremos todo lo referente al inicio de la alimentación complementaria en el curso “Alimentación complementaria desde los 6 meses”. Y si conoces el BLW y has decidido que es la mejor opción para tu bebé, tenemos también un curso para ti: “BLW o cómo comer con los dedos”. Podéis ver todos los detalles en nuestra agenda

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