¿Qué hace que una disciplina sea efectiva?

Los problemas de conducta, las rabietas, los llantos y las exigencias llegan, muchas veces, en los peores momentos del día y cuando nosotros, los adultos, estamos más cansados o sensibles. Por eso, muchas veces, actuamos como buenamente podemos, y muchas veces sin saber si estamos haciendo lo correcto. 

Es importante reflexionar sobre este tema en algún momento en el que estemos tranquilos y preparar posibles respuestas ante las situaciones que más se dan con nuestros peques. Qué voy a hacer cuando vuelva a empeñarse en que quiere algo en una tienda? O cuando no quiera irse del parque. O cuando se pelee con otro niño o niña. O cuando no se quierda ir a duchar.

Como hemos dicho en nuestra publicación anterior, la Disciplina Positiva busca afrontar la conducta de los niños y adolescentes desde una postura amable y firme al mismo tiempo, respetuosa con el niño y con el adulto. Por eso mismo, todas las herramientas que facilita tienen estas cinco características, las cuales hacen que sean medidas efectivas:

1- Es amable y firme al mismo tiempo (respetuosa y motivadora)

 Partimos de que los adultos debemos comprender la conducta del niño, qué la motiva, pudiendo ponernos en su lugar, comprendiendo sus emociones y sentimientos. Desde esta comprensión, podemos establecer los límites de forma democrática, llegando a acuerdos buenos para todos, y clara. 

2- Ayuda a los niños a sentirse importantes, tenidos en cuenta (Conexión)

 Desde que nacen, los niños necesitan sentirse conectados con nosotros, con las personas que les rodean, sentir que pertenecen al grupo, a su familia. Por eso muchas veces llaman la atención, interrumpen las conversaciones o no nos dejan hacer cosas del día a día. Si conseguimos hacerles sentir parte de ello, su comportamiento será mucho mejor.

 3- Es eficaz a largo plazo

Aunque muchas veces las prisas del momento nos llevan a elegir soluciones inmediatas, si nos paramos a pensar todos estamos de acuerdo en que preferimos enseñarle cosas para que sepa comportarse bien a lo largo de su vida, y no sólo ahora mismo y aquí. Para conseguirlo, es necesario tener en cuenta lo que el niño o niña está pensando, sintiendo, aprendiendo y decidiendo acerca de sí mismo/a, su mundo y lo que necesita hacer para sobrevivir o mejorar, para que nuestras decisiones le afecten positivamente. 

4- Enseña habilidades para la vida (respeto, habilidad para resolver problemas, participación, colaboración, responsabilidad…)

 Con las diferentes herramientas que la Disciplina Positiva propone, intentamos enseñar al niño o adolescente a tener buena conducta, a ser responsable y a desarrollar habilidades interpersonales que le ayuden a relacionarse con los demás de forma correcta. 

5- Ayuda a que los niños desarrollen sus capacidades y sean conscientes de ellas

A la hora de tomar decisiones sobre uno mismo y los demás, es imprescindible que el niño/a o joven se conozca y reflexione sobre cómo es, qué siente, qué necesita y cómo puede actuar de forma respetuosa, potenciando su autonomía.

Estas cinco cuestiones contribuyen positivamente al desarrollo de un niño y adolescente más fuerte e integrado en su sociedad (familia, escuela, comunidad), alejado de esas conductas nocivas para él (drogas, alcohol, violencia, suicidio…) que tanto nos preocupan a las madres y padres (o educadores).

La Disciplina Positiva facilita más de 52 herramientas prácticas para que las familias puedan incorporarlas en su día a día. A través de ellas pretendemos ayudar a nuestros hijos a convertirse en adultos responsables y respetuosos, desarrollando valiosas habilidades para la vida.