Crianza respetuosa y límites, ¿cómo lo hago?

Muchas personas creen que la crianza respetuosa, al proponer evitar el “no” y evitar los autoritarismos, no pone límites a los niños. Nada más lejos de la realidad. La crianza respetuosa y las corrientes como la Disciplina Positiva establecen límites, pero de forma respetuosa. Veamos en qué consiste esto.

Los límites son necesarios para garantizar la seguridad del niño mismo, de los demás y de los objetos que le rodean. Todos deben conocerlos y respetarlos. Sin embargo, cada vez más se desaconseja el hacerlos valer a través de castigos y premios, dada la inmediatez de su efectividad pero su ineficacia para desarrollar el autocontrol de una persona y su futura autorregulación. Es por ello que se recomienda utilizar estrategias con firmeza y cariño a la vez.

Veamos entonces diferentes situaciones:

  1. Un bebé está golpeando la mesa del salón con uno de sus juguetes. En esta situación hay que garantizar la seguridad de la mesa, por lo que debemos mostrarle al bebé que no debe hacer esto. La forma de mostrárselo de forma respetuosa y firme sería, por ejemplo, acercándonos a él, frenando su brazo suavemente, cogiéndole y llevándole a otro sitio, mientras le explicamos tranquilamente, aunque apenas nos pueda entender, por qué no podemos dejarle continuar: “Vamos a ir a jugar con X porque si seguimos golpeando la mesa se podría estropear”. En el caso de observar que el niño insiste en golpear la mesa o cualquier otro objeto, sería interesante plantearnos el ofrecerle la oportunidad de golpear cosas de forma segura: tambores de diferentes materiales, cacerolas, xilófonos… Con esto estamos redirigiendo al bebé.
  2. Cuando un niño o niña está haciendo algo que traspasa un límite o no sigue una pauta establecida previamente, como por ejemplo, no recoger sus juguetes antes de irse a dormir, la estrategia a seguir por nuestra parte podría ser la siguiente:
    1. Mostrar comprensión con sus sentimientos y explicar la situación:  Sé que estás cansado, pero/y debemos recoger los juguetes antes de irnos a dormir. 
    2. Ofrecerle dos opciones: ¿Quieres recoger primero los coches o los bloques de construcción? ¿Quieres que te ayude a recoger o hacerlo tú solo?
    3. Ofrecerle nuestra ayuda: ¿Quieres que te ayude a recoger? ¿Qué recoges tú, los coches o los bloques de construcción? Pues yo recojo lo otro…

Usando estas estrategias estamos siendo firmes en que debe recoger pero a la vez somos cercanos y cariñosos.

Seguramente, estas estrategias no van a evitar los enfados, las rabietas o las discusiones, puesto que los niños tienen una voluntad fuerte y así lo expresan a menudo, pero nos permite lidiar con ellas de forma respetuosa. Es interesante aprender de estas situaciones y los sentimientos que tienen los niños para desarrollar habilidades básicas para la vida. Sin embargo, éste es un tema para un taller. Revisa nuestra agenda para ver cuándo es el próximo taller que trabaja las rabietas (niñ@s de 1 a 3 años) y el mal comportamiento (niñ@ a partir de 3 años).