Conservación de triturados en casa: ¿conservas caseras o congelación?

Continuamos con las entradas sobre conservación de alimentos, y ahora es el turno de los potitos, ya que ayer en el taller de alimentación complementaria estuvimos hablando de este tema (próximo taller sólo BLW el lunes 27, y tendremos un taller muy completo sobre alimentación complementaria en general, BLW y maniobras de primeros auxilios el sábado 29 de febrero.

Si bien es cierto que lo más habitual es congelar las papillas caseras para varios días (o hacerlas en el día), cada vez escucho más mamás aconsejando hacer conservas con las papillas, tratando de evitar los inconvenientes de la congelación, por ejemplo:

  • Tener que sacarlos del congelador con antelación.
  • A algunos ingredientes, como la patata, no les gusta ser congelados, y queda una textura poco apetecible.
  • Necesitamos bastante espacio (¡y más si además congelamos leche materna!).
  • Puede ser difícil diferenciarlos luego si no los hemos etiquetado muy bien (deberíamos poner fecha de congelación y contenido, con relación completa de ingredientes para poder detectar alguna alergia/intolerancia si fuese necesario).

La pasteurización (que es el método que usamos al hacer las conservas) parece tener muchas ventajas: podemos almacenar los botes en la despensa, están a temperatura ambiente y no precisan cuidados especiales en cuanto a descongelación ni tener en cuenta la degradación de los ingredientes (aunque el etiquetado sería igual de riguroso).

Aquí me gustaría hacer una pregunta a todo progenitor/cuidador que nos esté leyendo: ¿por qué no podemos dar miel a nuestr@s bebés menores de un año?

Tic tac, tic tac, tic tac…

¡CORRECTO!

Por el riesgo de BOTULISMO (bueno, y por ser un azúcar que no necesitan)

El botulismo es una enfermedad causada por la bacteria Clostridium botulinum, que produce una serie de toxinas (sí, de ahí sale el BOTOX, o toxina botulínica) y utiliza las esporas como medio de reproducción, son una especie de huevo que mantiene a la bacteria hibernando. Si nosotros ingerimos las esporas, nuestras bacterias buenas del intestino (flora saprófita) nos ayudarán a eliminarlas y no se producirá la reproducción de las esporas, ni por tanto la infección o la enfermedad. Si nuestr@s peques ingieren las esporas, estas pueden reproducirse en su tubo digestivo (carente todavía de flora saprófita que actúe de defensa), dando lugar a las bacterias, que liberarán toxinas… y la toxina botulínica tiene un efecto paralizante, por lo que el botulismo puede ser letal (si paraliza los músculos respiratorios).

En la miel existe la posibilidad de que esté contaminada por estas esporas, y en las conservas caseras, también… y lógicamente las papillas “en conserva” son conservas caseras.

¿Por qué este método de conservación es más peligroso que la congelación?

Las esporas del Cl. botulinum únicamente se eliminan mediante la esterilización (esto es, calentar a > 115ºC, a alta presión) o la acidificación previa. Por tanto, preparar conservas “seguras”, aunque es posible, es difícil (precisamos de métodos químicos para acifidicar la conserva, o bien sistemas de alta presión y temperaturas difíciles de alcanzar en casa), por lo que requiere tiempo y procedimientos meticulosos, mientras que habitualmente el proceso de preparación de conservas caseras que solemos realizar es simple (poner los tarros a baño maría y luego boca abajo hasta que hacen pop, y enfriar… pero no solemos usar la olla a presión ni acidificamos la conserva). Este método casero se corresponde con la pasteurización, y deja intactas las esporas y, por tanto, el riesgo.

En cambio, con la congelación sí que eliminamos las esporas, por lo que, como conclusión: DEBEMOS CONTINUAR CONGELANDO LAS PAPILLAS DE NUESTR@S HIJ@S.

 

¿Tenéis alguna duda al respecto? ¿Usáis otro método de conservación?
Podéis compartirlas en el apartado “Comentarios”, o bien por correo electrónico en info@anidandocrianza.com

 

Trataremos todo lo referente al inicio de la alimentación complementaria en el curso “Alimentación complementaria desde los 6 meses”. Y si conoces el BLW y has decidido que es la mejor opción para tu bebé, tenemos también un curso para ti: “BLW o cómo comer con los dedos”. Podéis ver todos los detalles en nuestra agenda