Evitemos el “no” – Crianza respetuosa (Parte 1)

¡No corras! (porque se va a caer y se va a hacer daño). ¡No grites! (porque estamos molestando a los que están comiendo en las mesas de al lado). ¡No pegues! (es cierto que le acaba de quitar su juguete, pero debe solucionarlo de otra forma). No me interrumpas (estoy hablando con una persona y no hay forma, debe aprender a esperar). No arranques esa flor (las plantas son seres vivos que hay que cuidar).

Hay muchísimas ocasiones en las que nuestro hijo hace algo que consideramos incorrecto y nuestra tendencia es a comunicárselo con una frase negativa en vez de una positiva. El problema es que, además de la negatividad que le transmitimos y la sensación de hacer las cosas mal a menudo, se ha visto que usar el no con frecuencia le resta efectividad. Por otro lado, según la edad, puede ser que el niño no comprenda el significado del no. 

Por eso, actualmente, muchos educadores, y entre ellos los de Disciplina Positiva, recomendamos usar el “no” de forma puntual en situaciones peligrosas que necesitan de una actuación muy rápida por nuestra parte y una respuesta inmediata por parte del niño o niña. En todas aquellas que no existe esa urgencia, que son la mayoría, recomendamos diferentes estrategias:

Estrategias generales para evitar el “no”:

  • Decir lo que debe hacer en vez de lo que no debe hacer: “No corras” → “Para/camina despacio”, “No hables tan alto” → “habla en voz baja, por favor”.
  • Cambiar la frase a positiva: “Sí, puedes comerte el helado cuando termines de recoger tus juguetes”, “Cuando hayas preparado tu mochila puedes leer ese cuento”, “Puedes coger el juguete cuando tu hermano termine de usarlo” (en vez de “No le quites el juguete”), “Hora de comer” en vez de “Deja de jugar y a comer”.
  • Verbalizar sus emociones: en vez de decir “No llores”, podemos decirle “Veo que estás muy triste/enfadado/frustrado porque tú querías que compraramos ese juguete de la tienda”. Usando esta estrategia es importante no hacer ningún juicio personal por nuestra parte, sino sólo describir el sentimiento o la emoción que está teniendo en ese momento.
  • Usar el lenguaje no verbal únicamente: si el niño se levanta de la cama cuando debe estar durmiendo, se puede señalar el reloj, cogerle de la mano, llevarle a la cama, darle un beso y dejarle allí. No es necesario hablar, el niño entiende lo que debe hacer y sabe que eres firme.
  • Evitar la situación problemática: en situaciones simplemente podemos no llevar a nuestr@ peque a ese lugar que no está preparado para niñ@s y que nos va a tener en tensión, controlándole, todo el rato.

Estrategias para evitar el “no” con bebés:

Estrategia 1: Crear un ambiente “sí” en vez de un ambiente “no”. 

Normalmente, cuando un bebé comienza a gatear, tiene una tendencia natural (María Montessori las llama Tendencias Humanas) a explorar, que le lleva después a manipular aquello que está a su alcance. Es feliz haciéndolo y aprende muchísimo del entorno en el que vive y del funcionamiento del mundo. Sin embargo, en las casas creadas y pensadas para adultos hay multitud de cosas que o es peligroso o es molesto que toquen, saquen, chupen, muevan, etc. Lo ideal es seleccionar una o dos habitaciones de la casa y hacerlas “a prueba de niños”. Baja a su nivel y protege, retira o modifica todo aquello que haría que le dijeras “no hagas esto”. De esta forma, en estas habitaciones, tanto el bebé como tú estaréis relajados y felices.

Estrategia 2: distraer y redirigir.

Cuando queremos evitar una acción de un bebé, podemos sacarle de la situación y distraerle con otra cosa que sí que puede hacer (jugar con uno de sus juguetes, bailar, leer un cuento…). En ocasiones esa distracción consistirá en salir a dar un paseo o ir al parque, saliendo de la zona que está causando el conflicto.

En el siguiente post de educación veremos más estrategias para evitar el “no” para niños más mayores o adolescentes.