Extracción de leche materna
La extracción de leche es un proceso más complejo de lo que pudiera parecer a priori. Hasta que se está familiarizado con la técnica, los volúmenes podrían resultar inferiores a lo deseado, lo que puede llevar a una errónea percepción producción insuficiente de leche. Esto debería ser tenido en cuenta en el manejo clínico de la lactancia, ya que el volumen obtenido en la extracción no es indicativo en ningún caso de la producción materna.
Sin embargo, muchos profesionales tienden a dejarse guiar por los volúmenes obtenidos, tomando decisiones poco apropiadas, pautando suplementos innecesarios y socavando así la confianza de la madre sobre su capacidad para alimentar a su hij@.
La primera opción para suplementar a un/una bebé con insuficiente ganancia ponderal debe ser la leche de la propia madre, extraída. La mayoría de problemas de este tipo están asociados a una mala técnica de la lactancia o a un/una bebé que presenta alguna dificultad en la succión, y no a un problema real de producción.
La cantidad extraída va a depender de diferentes factores:
–      Buen equipo extractor.
–      Talla del embudo correctamente ajustada.
–      Técnica adecuada de extracción.
–       Confianza materna (mayor relajación).
En el mercado hay diferentes tipos de bombas extractoras, algunas de las cuales pueden resultar una verdadera tortura para las mujeres, no sólo por causar dolor, también porque no son efectivas. En cuanto a la talla, de la misma manera que cada uno utilizamos una talla de zapato según el tamaño de nuestro pie, no tendría sentido usar un embudo estándar para todos los pezones. Por eso es tan importante usar uno que se adapte al diámetro del pezón (diferente de una mujer a otra e incluso entre los dos pechos de la misma mujer). El uso de una talla inapropiada causará molestias y traumatismos así como flujo inadecuado de leche. No todas las bombas extractoras que se encuentran en el mercado son eficaces y muchas marcas ni siquiera cuentan con embudos de diferentes tallas.
Hay mujeres que prefieren recurrir a la extracción manual. Esta técnica también requiere de tiempo y práctica, siendo importante saber localizar tejido glandular.  Normalmente se tiende a presionar en la areola, cerca del pezón, pero de esta manera cortamos el flujo de leche. En muchos hospitales se les presiona el pecho a las madres al llegar a la maternidad para ver si tienen calostro, el problema es que, como normalmente no se hace de forma adecuada, muchas veces no sale nada, con lo cual es recomendable no tocar si no se sabe cómo hacerlo correctamente. Si, en lugar de esto, informamos a la madre de que el calostro es la leche inicial y se encuentra en el pecho cerca de la semana 16 de embarazo, que es lo que necesita durante estos días de estancia hospitalaria y le mostramos cómo asegurarse de que el bebé vaya extrayéndolo con frecuencia, transmitiremos mayor seguridad y nuestra ayuda será más efectiva.
Si quieres saber todo lo necesario sobre optimización de lactancia materna, te animamos a que vengas a nuestro taller el próximo 26 de febrero.
Además, tenemos de forma periódica el taller de tipos de lactancia y el de destete respetuoso, puedes consultar todos los detalles en nuestra agenda