Mesas Estacionales

Mesas estacionales. ¿Qué son? Sinceramente el concepto es bastante general como para poder hacernos una idea, sin embargo, no es difícil de entender. 😊

Para los más pequeños de la casa, la idea del tiempo es muy complicada y abstracta. No entienden la división que hacemos nosotros de las estaciones, ni mucho menos las horas, minutos y segundos. 365 días al año, años bisiestos, solsticios, equinocios… Conceptos que incluso a nosotros, ya adultos, nos cuesta saber cuándo son o su significado en concreto.

Por eso, una primera toma de contacto para hacerles partícipes de este paso del tiempo, es ver el cambio en las estaciones y, para ello, una buena idea es crear una MESA de la ESTACIÓN.

Bonito, ¿verdad? Estaría genial que los pequeños pudieran ver estos cambios en vivo y en directo, pero con las mesas estacionales podemos traer las características de ese periodo a nuestras casas. Además, no es un espacio que se haga de la noche a la mañana, sino que a medida que pasan los días podemos hacer actividades juntos para ir completándola poco a poco, ¡toda la familia unida trabajando codo con codo!

MATERIALES

  • Espacio en casa apropiado para realizar la actividad. Puede ser un somier de la habitación de la nena, o una mesa auxiliar que no tenga un uso muy concreto. Un rincón que el nene tenga muy presente, vea todos los días, cercana. Nada de ponerlo en la habitación de invitados. 🙂
  • Elementos de la estación. Y, como su nombre bien indica, depende de la estación:
    • OTOÑO: hojas caídas de los árboles, frutos secos (como bellotas, nueces), olivas, calabazas, cortezas de troncos…
    • INVIERNO: piedras grises, sal gorda, ramitas desnudas, bolas de algodón, copos de nieve de papel, velas, raíces…
    • PRIMAVERA: popurrí de flores, hojas de diferentes tonos de verde, fuentes con agua, nidos de pájaros (si los encontramos), cáscaras de caracoles, dientes de león…
    • VERANO: arena de playa, cantos rodados de río, conchas, espinas de pescado, pepitas de melón…
  • Cuentos de cada estación.

PROCESO

  1. Seleccionar la superficie que, a partir de ese momento, va a ser la mesa estacional. Mi recomendación es que esté a mano, para que su contacto sea diario, pero sin que pueda haber peligro de destrucción. Es algo que debe de ser protegido.
  2. Limpiar bien la superficie y elegir la base. Normalmente recomiendo una tela o fieltro de gran tamaño. Así si hay derrames o manchas no dañan la superficie.
  3. Ir decorándola a medida que se hagan las actividades, excursiones o simplemente de vuelta a casa después de clase, encontremos elementos, creemos con nuestras manos…
  4. Disfrutar

A lo largo de las próximas entradas os puedo mostrar ideas para cada una de las estaciones y vuestras mesas, por si acaso os quedáis sin ideas. Sin embargo, os aconsejo que os sirváis de la curiosidad de la niña o niño de vuestro interior y que vive con vosotros. En estos casos ellos son nuestros verdaderos maestros.

Una última recomendación: tener en cuenta que cuanto más simple, mejor. Siempre digo que en la sencillez está el secreto del éxito y, a estas edades, podemos sobrecargarlos de estímulos y el resultado puede ser contraproducente.

Por si acaso pensáis que esta idea idea os parece un poco complicada, enrevesada o abstracta otra opción son los calendarios permanentes, entre ellos tenemos:

  • Calendario con las fases de la luna de COCOLETES

  • Calendario ARTITISBCN

  • Calendario Nims (a la venta, por ejemplo, en Aupa Orgánics)

Si estáis interesados en las anteriores opciones, pinchad en las imágenes!

¡Ah! Si ponéis en práctica alguna Mesa otoñal, ya sabéis, etiquetadnos con el hashtag #AnidAndoDIY