Jugando con las Texturas

¡Cómo me gustan las actividades que hacen reaccionar a los pequeños! Y todas aquellas que tienen texturas y podemos hacer en familia con cosas de casa o reciclando elementos. ¡Mucho mejor!

Recuerdo un día, cuando Daniel estaba empezando a caminar, que en la guardería realizaron una semana de actividades para conocer las texturas. Entre las múltiples actividades, realizaron una de caminar por diferentes texturas con los pies descalzos y me parece una súper idea para poder aplicar en casa, ¿no?

¿Empezamos?

MATERIALES

  • Recipientes: para mí los mejores serían bandejas con un ligero borde o cajas de arena de gato. Si no, palanganas / jofainas… Un objeto que tenga un equilibrio entre no derramarse el relleno pero que los niños puedan saltar con cuidado
  • Elementos para crear texturas: agua, lentejas o arroz, bolas de fieltro, arena de la playa, velcro, cantos rodados, hojas secas, hojas verdes o pétalos de flores…
  • Toallas o trapos viejos para intercalar entre los diferentes recipientes. Es una forma de limpiar en la medida de lo posible los pies y que no se mezclen sensaciones.

PROCESO

  1. Limpiar bien los recipientes para evitar que haya problemas al mezclarse los elementos.
  2. Colocar los recipientes en línea recta (por facilidad) con toallas o trapos entre ellos.
  3. Rellenar los recipientes con los elementos. Los elementos podemos ponerlos rellenando el fondo de la bandeja o, en el caso del velcro por ejemplo, a lo mejor hay que fijarlo al fondo para que los nanos no lo muevan sin querer. Podemos para ello usar celo de doble cara (abajo os pongo el enlace para conseguirlo).
  4. Disfrutar.

Ojo, recomiendo que la actividad se haga acompañada. Sobre todo para evitar que las pequeñas se metan cosas en la boca con posibilidad de atragantamiento o asfixia y también caídas peligrosas. Además, es muy divertido la cara que ponen cuando van descubriendo el cambio de temperatura o la ligereza o dureza de cada uno.

Gracias a esta actividad nuestras pequeñas y pequeños pueden desarrollar mucho sus sentidos, además de poder disfrutar en familia. En concreto:

  • Sentido del EQUILIBRIO: al pasar de una bandeja a otra.
  • TACTO: sobre todo plantar. Ver las diferentes texturas.
  • VISTA: desde lejos, se aprecian los detalles de los recipientes de los elementos. Al terminar la actividad podemos hablar sobre ello todos juntos.
  • COLABORACIÓN y trabajo en EQUIPO: sobre todo si el pequeño necesita ayuda para pasar de recipiente en recipiente. Por eso es una actividad familiar al completo.

Si tenemos en casa algún hermano mayor podemos usar el mismo recorrido poniendo un pelín de dificultad, como poniéndole una venda en los ojos. Diversión asegurada. 🙂 También podemos usar alternativas más cómodas y similares al panel sensorial que os hablé aquí. De esta manera, ensuciamos menos la casa o incluso podemos llevarnos a otros lugares la actividad (de vacaciones, a un camping, etc.). Aquí os dejo algunos ejemplos:

Ya sabéis que si ponéis en práctica cualquiera de estas opciones, etiquetarnos usando el hashtag #AnidAndoDIY para inspirar al resto de progenitores.

A continuación os pongo algunos ejemplos de recipientes que os pueden servir de ayuda pero en tiendas de 20 duros (es decir, Tedi, Bazares, creo que podéis encontrarlos perfectamente).

Bandejas: 1, 2, 3

Celo de doble cara: 1, 2, 3