Preparando la visita al/la pediatra (parte 1 de 2)

El juego simbólico es un gran aliado para poder trabajar algunas cosas con l@s niñ@s, y desde casa podemos aprovecharlo no sólo para preparar la visita al médico (enseñándoles qué va a pasar), también para que ell@s nos cuenten su vivencia (si han sentido miedo, dolor…) a través del juego, que es mucho más terapéutico para ell@s.

Así que hoy me alejo un poco de la parte más pediátrica para enfocarme en la humanización.

ENTRE VISITAS:

  • Jugar con muñec@s a médicos, alternando quién es el médico y quién el paciente.
  • Utilizar otros recursos relacionados con el mundo sanitario (cuentos, dibujos…).
  • Fomentar la buena relación con su pediatra: intentar que siempre sea el/la mism@, llamarle por su nombre, remitirse a él/ella cuando hablemos de prevención (fruta, higiene dental, agua, deporte).
  • Evitar amenazar con ir al pediatra o a poner inyecciones. No hablar mal de los médicos.


PREPARACIÓN DE LA VISITA:

  • No mentirles: nada de decir que no van al cole porque “X” y que luego se encuentren con que van a ponerles una vacuna en el pediatra. Tienen derecho a prepararse mentalmente. A los más pequeños (menos de 3 años) se lo diremos el día de antes y se lo recordaremos el día en cuestión, a los mayores 2-3 días antes y también se lo recordaremos el mismo día.
  • Podemos explicarle detalladamente qué va a pasar “vamos a ir al pediatra/médico X y te van a….. (pesar/medir/auscultar/mirar los oídos)”.
  • Acompañarlo de una escenificación, hacerlo con ell@s y explicarles lo que van a ir sintiendo (cosquillas en el oído, el frío del fonendoscopio). La próxima semana publicaremos unas tarjetas descargables que pueden ayudaros en esta tarea.
  • Evitar decir cosas como “te voy a poner una inyección que te va a doler”, o “ay, qué daño me has hecho”. Mi hija ahora me pregunta si lloro cuando me pone una inyección, y yo le digo que no lloro porque duele poco y soy valiente, por ejemplo.
  • No mentir: si pregunta si le va a doler, decirle que sí, pero que estáis seguros de que podrá soportarlo y que estaréis a su lado en todo momento.
  • Preguntar si tienen dudas y tratar de resolverlas. Si no lo sabéis, asegurarles que lo preguntaréis al pediatra cuando lleguéis (y cumplirlo).
  • No quitarle importancia a sus miedos, son suyos y no debemos juzgarlos, sólo acompañarl@ y ayudarle.


DURANTE LA VISITA:

  • Fomentar que sea el/la niñ@ quien cuente lo que le pasa en la consulta, pero con cariño y respetando su timidez. L@s pediatras queremos que ell@s nos cuenten sus síntomas porque eso nos facilita crear un vínculo, sienten que los tenemos en cuenta, que son importantes, y confían más fácilmente en nosotr@s.
  • Repasar lo que le van haciendo sobre la marcha, tomando el control y adelantándoos al pediatra si es necesario, explicándoles los pasos. A mí me gusta ir explicándolo (ahora voy a hacerte esto, ahora esto otro, es un momento, si te hago daño me lo dices y paro…) pero algunos pediatras prefieren hacerlo rápido y hay niños que necesitan la explicación (a un adult@ se la daríamos, y le pediríamos permiso, ¿por qué a un@ niñ@ no?).
  • Proteger su intimidad, aunque sean muy peques: cerrar la puerta, detectar si se encuentra incómod@ estando desnud@, sin pañal…
  • Remitir a visitas previas: “¿te acuerdas de que la última vez que vinimos no te hizo daño/te hizo poquito daño y fuiste muy valiente?”.
  • Evitar comentarios como “si te portas mal/si lloras la médica te pondrá una inyección” o “¿Qué te hace, mi vida? ¡Mala, mala!” (Que los he oído taaaantas veces).
  • Evitar toda amenaza: “Como no te portes bien, me voy”, “O te portas bien o te castigo/te quedas sin…”, “Que mal te estás portando hoy”, “normalmente es buen@ pero hoy…”.
  • No mentir: si por ejemplo le van a poner una inyección o hacer un análisis, no decirle que no le va a doler (sobre todo si lo pregunta directamente). De nuevo, suelo decirles que duele poco, por ejemplo en el caso de las vías les explico que la aguja se quita enseguida para que luego no estén preocupados. Como les he dicho la verdad en todo momento, cuando les digo que algo no les va a doler, me creen.
  • Mantener en todo momento la calma, como adultos que somos. Es verdad que, sobre todo en urgencias, podemos agobiarnos, pero si nuestr@ hij@, con el susto que llevará, nos ve a nosotr@s llorar o gritar, seguro que lo llevará peor.


DESPUÉS DE LA VISITA:

  • Si hay buena relación con el pediatra podéis pedir alguna cosita para su maletín de médico: el cono de ver los oídos, el palito (si no es de madera, por las astillas), los electrodos, una gasa… así está en contacto con cosas de médico de verdad y da menos miedo. Por cierto, existen unos fonendoscopios súper realistas con los que se oye de verdad el corazón. Cuanto más realista sean los objetos, menos miedo le tendrán al de verdad.
  • Resaltar que “ha sido valiente”, que “ha dado un gran ejemplo”, en lugar de que “lo ha hecho bien” ni, mucho menos, “mal”.


Y EN CUALQUIER MOMENTO…

Acompañar sus emociones. Los niños sienten muchas cosas en una situación así: miedo, incertidumbre, dolor… por eso es bueno acompañarles y validar lo que sienten.

¿Cómo?

  1. Identifica lo que está sintiendo: “Veo que tienes miedo”, “¿Es posible que estés un poco asustado?”
  2. Valida la emoción: “Es normal que te sientas así”, “Yo también me sentiría/siento así”.
  3. Acompaña: “¿Quieres un abrazo para sentirte mejor?”, “Estoy a tu lado para lo que necesites”.

¿Tienes algún otro recurso o idea? Compártela con nosotr@s en un comentario o mediante un correo a info@anidandocrianza.com, y recuerda que la semana próxima os presentaremos un material para que podáis trabajar la visita al/la pediatra.

2 Comentarios

  • Ila
    29 septiembre, 2020 15:37 0Likes

    Justo la información que estaba buscando en Internet, precisa y transparente, gracias por este aporte admin

    • Amparo Quiles
      21 octubre, 2020 23:18 0Likes

      ¡Muchísimas gracias! Nos alegra mucho que te haya gustado 😀

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