Algunos trucos (y sus razones) para que ayudes a tu bebé a tener una boca sana y funcional

La vida es una gran aventura de amor, crecimiento, maduración y aprendizaje. Con el inicio de la vida comenzamos a aprender pero es sorprendente descubrir que ya sabemos hacer algunas cosas esenciales para nuestra supervivencia en el mismo instante del nacimiento. En los primeros minutos de vida de un recién nacido, este ya está preparado para alimentarse del pecho de su madre. El bebé es capaz de succionar y de deglutir. Su boca, en general, no presenta dientes sino dos rodetes gingivales, uno superior y otro inferior que junto con la lengua son sus herramientas fundamentales para amamantar.

Para poder deglutir en esta etapa de la vida la lengua se coloca entre los rodetes gingivales o entre los dientes cuando estos vayan apareciendo. A este tipo de deglución se le denomina deglución infantil y se mantendrá hasta aproximadamente los 3 años de edad, periodo hasta el cual se considera normal.

Durante estos 3 primeros años la boca sufrirá muchos cambios:

1) Poco a poco se dará la erupción de los 20 dientes temporales: 10 arriba y 10 abajo.

Fig.1: Dentición temporal. Fuente: http://lebeautylab.com

2) Poco a poco también el niño-a pasará de alimentarse solo de leche materna o de fórmula a poder comer todo tipo de alimentos de cualquier textura y dureza.

3) Poco a poco se irá dando el aprendizaje del lenguaje. Un niño a los 3 años comprende todo y se expresa muy bien usando el lenguaje verbal

En todo este proceso forma (es decir morfología) y función se van influyendo mutuamente de manera constante por lo que al cambiar la forma de la boca con la aparición de los dientes y su función con la masticación y el habla, la lengua progresivamente va cambiando de posición durante la deglución pasando de situarse entre los dientes a posicionarse detrás de ellos en los llamados rugets palatinos. Este cambio se realiza entre los 3 y los 6 años y nos encontramos entonces con la deglución madura, importantísima para tener una correcta oclusión (encaje de los dientes) y una correcta fonación. Esta deglución madura es la que se mantiene el resto de la vida.

 

Fig. 2: Interposición lingual en deglución infantil. Fuente:http://unabocaparatodalavida.blogspot.com.es.

 

 

      Fig. 3: Rugets donde se sitúa la lengua en la deglución madura.

A veces, por diferentes razones, puede ocurrir que esta transición de la deglución infantil a la deglución adulta no se dé y entonces se pueden presentar algunos problemas. Comento los 2 más frecuentes:

1.- Si cada vez que el niño traga saliva (aproximadamente 70 veces por hora) o alimentos líquidos o sólidos, la lengua se interpone entre los dientes (es lo que llamamos protrusión lingual) generará que dejen de contactar creando un espacio para ella (porque recordemos que forma y función se influyen mutuamente de manera constante) y dando lugar a un tipo de maloclusión que se denomina mordida abierta. Entrando entonces en un círculo vicioso porque si se establece una mordida abierta realmente el niño-a necesitara interponer la lengua entre los dientes para tragar, lo que perpetuará la maloclusión.

Fig. 4: Mordida abierta por interposición lingual. Fuente: https://image.slidesharecdn.com

2.-Si la lengua no aprende a colocarse en los rugets palatinos el niño-a tendrá dificultades al pronunciar algunas consonantes (S,Z,T,D,L Y N). De hecho es muy típico el ceceo en las personas con deglución infantil y protrusión lingual. Estos problemas en la fonación aumentarán si además se produce una mordida abierta porque al no contactar los incisivos el aire se escapa por ese espacio al hablar.

¿Pueden las madres y padres ayudar a que se produzca la transición de la deglución infantil a la deglución madura?

La respuesta es en la mayoría de los casos y además con medidas muy sencillas que generan grandes beneficios. Vamos a hablar de 3: la retirada del biberón y la introducción del vaso, la retirada del chupete y la dureza de los alimentos.

_ La retirada del biberón y la introducción del vaso: Un niño está preparado para beber en vaso desde antes del año. Eso no quiere decir que sepa hacerlo, sino que hacerlo no entraña para él ningún peligro. Todas las sociedades de odontopediatría del mundo recomiendan retirar el biberón nocturno antes del año. Esta recomendación tiene dos objetivos: 1) disminuir el riesgo de desarrollo de caries asociado a la alimentación nocturna sin higiene posterior y 2) ir eliminando la presencia de tetinas entre los dientes para evitar el desarrollo de una mordida abierta y facilitar la transición de la deglución infantil a la deglución madura. Muchos padres nos dicen: “es que no sabe beber y va más agua fuera de la boca que dentro”. Es lógico el niño necesita aprender…es la curva de cualquier aprendizaje y requiere paciencia por nuestra parte. Puedes estar seguro-a que en unos días lo hará perfectamente y entonces no necesitara nunca más el biberón…si lo sigue usando no es porque él lo necesite sino por comodidad de sus padres.

Si un niño nunca usó biberón porque pudo recibir lactancia materna entonces es importante introducir también lo antes posible el vaso y no introducir NUNCA el biberón.

_ La retirada del chupete: Todos los bebes tienen una importante necesidad de succión. En los niños que toman pecho materno esta necesidad suele estar saciada casi en su totalidad por el amamantamiento, cosa que no ocurre con los que se alimentan con biberón y por eso en muchas ocasiones necesitan el uso del chupete. Succionar relaja al bebé. Sin embargo es muy importante retirar el chupete antes de los 2 años, idealmente al año de edad, ya que al colocarse entre los incisivos superiores e inferiores generará que dejen de contactar creando un espacio para él (porque recordemos que forma y función se influyen mutuamente de manera constante) y generando la mordida abierta. Recordemos que si hay mordida abierta la transición de la deglución infantil a la madura es muy difícil por no decir imposible.

– La dureza de los alimentos: es muy importante que toda la musculatura oral y perioral tenga un buen tono para que el crecimiento y desarrollo de la boca y sus funciones se den de la mejor manera posible. Y esto lo logramos masticando. Pero no masticando macarrones bien cocidos y yogurt (menú infantil demasiado frecuente) sino alimentos duros, secos y fibrosos. Logicamente un niño no va a comer frutos secos con un año pero si pan. Y si observamos, los niños buscan masticar desde muy pequeños. Los niños que son buenos masticadores tienen menos probabilidad de desarrollar maloclusiones porque recordemos que forma y función se influyen mutuamente siempre y por lo tanto una buena función ayuda a establecer una buena forma.

Como veis los padres y madres  podéis ayudar mucho en la maduración de la deglución de vuestros hijos-as. Y aunque el proceso se va a dar en su boca, requiere de vuestro amor y la paciencia para retirar un chupete o un biberón en el tiempo adecuado. Ambas cosas, biberón y chupete, les generan placer y por lo tanto van a protestar frente a su retirada, a veces con intensidad, pero ahí es donde los padres y madres saben que están haciéndolo no por simple capricho sino porque están tomando decisiones sobre la salud presente y futura de sus hijos.