Música en el embarazo, ¿sí o no?

Durante la gestación, muchas madres y padres optan por leer libros y artículos y realizar actividades que puedan ser beneficiosas para el futuro bebé.

Todos hemos oído hablar del famoso “Efecto Mozart” y casi a diario, se realizan estudios sobre los beneficios de la música, tanto en bebés como en niños o adultos, y aunque hay detractores de estos estudios, todos somos conscientes de que la música genera en nosotros diferentes estados de ánimo y puede ser una forma de relajación y desconexión.

Se sabe que en la semana 14 de la gestación, el feto puede escuchar los sonidos que se producen en el útero y tras 6 semanas más, los sonidos del exterior. No obstante, hay que tener en cuenta que en este momento, los bebés perciben los sonidos de manera diferente a como lo hacemos nosotros, ya que el líquido amniótico actúa como barrera. No obstante, no debemos creer que el bebé “no sufre” si estamos ante ruidos fuertes, puesto que estudios realizados por Academias de Pediatría advierten que los sonidos superiores a 65 decibelios son perjudiciales para el bebé.

Está extendida la idea de que poner auriculares u otros dispositivos sonoros en el vientre materno e incluso, algunos dispositivos sonoros intravaginales, son beneficiosos para el desarrollo auditivo y musical del bebé, pero esto no es así. No obstante, tampoco quiere decir que escuchar música o estimular musicalmente al bebé (como se puede llegar a leer en artículos) sea perjudicial o nefasto para el feto.

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Entonces, ¿se debe o no se debe escuchar música y estimular musicalmente al bebé?  La respuesta a esta cuestión es sencilla: sí que se debe escuchar y estimular al bebé musicalmente desde el vientre materno, puesto que, gracias a los estudios de R. Benenzon, conocemos de la existencia de un “ISO gestáltico”, una memoria musical que se origina ya desde el vientre materno e incluye los sonidos del latido del corazón, las voces de los padres e incluso el ritmo de la respiración de la madre. Por eso, cantarle al bebé y ponerle música crea un momento de comunicación íntima que se incluye en este “ISO gestáltico” y que también será de ayuda en otros momentos de la crianza.

¿Cuándo debo estimular a mi bebé?

Está comprobado que los bebés, durante la gestación duermen entre 18 y 20 horas diarias (eso no quiere decir que las duerman en el período nocturno) por lo que “establecer” el momento idóneo para estimular al bebé es algo complejo. Por este motivo, lo mejor es seguir nuestra rutina diaria e incorporar la música a ella en                    momentos como:

– Las actividades domésticas: cocinar, ducharnos, planchar, etc.

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– Los momentos de lectura. Aquí podemos escoger libros y cuentos sonoros. Hay infinidad de libros musicales, muy variados, donde además de los compositores y obras musicales, podemos escuchar sonidos de la naturaleza o el campo, entre otros.

– Antes de ir a la cama. Podemos cambiar el momento de “Tele” por una pieza suave, relajante, que nos ayude a descansar mejor.

Según las recomendaciones de la Academia Estadounidense de Pediatría sobre los efectos sonoros en los bebés prematuros,  posteriormente ampliadas a los efectos del sonido en el feto por el conjunto de científicos y especialistas del Sound Study Group, hay que evitar colocar cualquier dispositivo (altavoz, auriculares, móviles o tabletas) sobre el vientre materno. El bebé captará igualmente el sonido y evitaremos producirle un trastorno o llegar a dañar su sistema auditivo, dado que no podemos determinar (al colocar un dispositivo sonoro sobre el vientre) el grado de decibelios que le llegarán al bebé.

¿Cuáles son las canciones más beneficiosas para el bebé?

Según D. Levitin en su libro “Tu cerebro y la música ”hay sonidos que son intrínsecamente calmantes mientras que otros asustan y aunque hay una variación interpersonal, nacemos con una predisposición a interpretar sonidos de una forma concreta. Los sonidos fuertes, tienden a interpretarse como sonidos de alerta, mientras que los sonidos de comienzo lento, largos y sosegados tienden a interpretarse como tranquilizadores o al menos neutrales”.

Por este motivo, deberemos evitar sonidos fuertes o que generen en nosotras una sensación de “malestar” durante esta etapa, pero podemos y debemos incluir cualquier pieza que esté en sintonía con nuestros gustos y que nos haga sentir bien, para crear con el bebé una conexión íntima y placentera. Os dejo un listado con diferentes estilos de piezas que podéis probar, entre otras muchas.

– Bandas sonoras: Cerf-Volant (Los chicos de coro), Moon River (Desayuno con diamantes), Colores en el viento (películas Disney) u otras bandas sonoras que os gusten.

– Canciones de Abba, Queen o los Beatles.

– Canciones de música clásica: Claro de Luna de Debussy, Nocturno op.9 No.2 de Chopin, El invierno de Las cuatro estaciones de Vivaldi, sonatas de Bach y música de Mozart.

– Sonidos de la naturaleza. Hay vídeos en YouTube que aportan horas de música con sonidos del fluir del agua, las olas del mar, el viento.

– Música Jazz o Chill-Out.

Probad canciones de diferentes estilos y observad cómo reacciona vuestro pequeño/a y, sobre todo, optad por canciones que os hagan sentir bien, relajadas y os ayuden en esta etapa de embarazo.