¡Empezamos el cole!

Después de estos largos meses, ¡volvemos al cole! En algunos casos, vamos a un sitio que ya conocíamos, aunque hace muchos meses que no vamos allí por el COVID-19. En otros casos es la primera vez que nuestro peque va a ir al cole. En cualquier caso, elegimos el mejor centro educativo para nuestr@ pequeñ@, y ahora ha llegado el momento de llevarle y de dejarle en otras manos. Es normal sentir tristeza e incluso ansiedad ante la separación. Es normal que nuestra hija también lo sienta. Veamos qué podemos hacer para sentirnos todos mejor.

En primer lugar, nosotros debemos reconocer que la decisión de llevarle a un centro educativo es, o necesaria, o muy valiosa para todos. Esa idea nos afianza en nuestra decisión y nos da fuerzas para encarar las nuevas situaciones de forma positiva.

En segundo lugar, debemos preparar con anterioridad todo aquello que va a cambiar a partir del día que empiece a asistir a clase. Las rutinas en casa cambiarán por la mañana, al prepararnos, pero también por la tarde, después de pasar todo el día separados. Idear cómo se va a hacer, programando suficiente tiempo para poder hacer todo sin meter prisas a los niños (algo que nunca ayuda) o acordando con ellos cómo pasar un tiempo de calidad juntos, también ayuda a afrontar mejor la situación. Es importante recordar que a los niños les viene muy bien que haya cierto orden en las rutinas en casa (ver post sobre este tema). Debemos tratar también el tema de las medidas que se van a tomar desde el centro contra la Covid-19. Podéis practicar otras formas de saludarse o jugar, manteniendo la distancia social y evitando el contacto.

En tercer lugar, se debe hablar con la pequeña. Dependiendo de su edad, podemos hacerlo el día de antes o varios días antes. Pero siempre viene bien hacerlo ese mismo día, de camino al centro, y todas las mañanas que sean necesarias. Es importante validar cómo se siente o cómo se va a sentir: “Ahora te vas a quedar en el cole y mamá se irá al trabajo. Puede ser que te sientas algo triste o asustada. Puede que tengas ganas de llorar. O a lo mejor no. Es normal. Poco a poco conocerás a otros niños, podrás utilizar muchas cosas que hay en el cole como libros, colores… Mamá vendrá después y haremos (lo que sea)”. Es importante transmitirle confianza en ella y confianza en el centro y los profesores. Ayuda a que tu hija establezca una conexión de confianza con su profesor o profesora, que puede confiar en ella, que es un referente. Hay libros infantiles que pueden ayudaros a hablar de este tema.

En cuarto lugar, cuando llegue el momento de marcharse, vete rápido. Alargar la despedida, quedarnos y decirle cosas a través de la ventana o la reja, afecta emocionalmente al niño, a ti y al docente. Pero recuerda decirle que te vas, no desaparezcas sin más, para evitar que desconfíe de ti pensando que puedes desaparecer en cualquier momento, lo que haría que quisiera estar mucho más pegado a ti para que eso no ocurra. Puede ser que tu hija reaccione llorando las primeras veces, pero si tú eres sincera y respetuosa, aprenderá a confiar en ti y dejará de llorar poco a poco. 

En quinto lugar, al llegar a recogerle para ir a casa o ir a la siguiente actividad, hay que entender que es posible que a tu hija le cueste dejar de hacer lo que estaba haciendo. Es bueno darle un margen para terminar su juego, decirle que nos vamos a ir enseguida, que vaya terminando. Seguramente todavía le costará y se quejará si estaba a gusto o se lo estaba pasando bien, pero será mucho más fácil que si le obligamos a parar e irse de forma inmediata y brusca.

Finalmente, después del cole, habla de lo que ha hecho, pregúntale aunque todavía no sepa ni hablar. Si puedes, queda algún día con algún compañero de clase para jugar en el parque, creando un vínculo mayor que fortalezca el tiempo que está en el centro. También entiende que el colegio o la guardería puede ser un ambiente muy estresante emocionalmente para tu pequeña. Puede ser que por la tarde esté más cansada, incluso más relajada. Es bueno dedicarle tiempo, apoyarle, ver qué necesita.

Recuerda: siempre identifica su emoción, valídala y acompáñale. ¡Os sentiréis mucho mejor!