Los dientes de leche ¿ensayo o realidad?

Sé que el título de esta entrada resulta un poco extraño pero os voy a contar de donde surgió porque es también lo que me ha motivado a escribirla:

Hace unos 7-8 años traté a una niña que entonces tenía dos añitos y que estaba enferma de caries con unas lesiones muy grandes que prácticamente habían destruido la mitad de sus dientes (10 de 20). Al conocer a la familia me extrañó que no hubieran buscado ayuda un poco antes porque eran muy cuidadosos con todo lo que tenía relación con el bienestar y la salud de sus hijos. Cuando les pregunté al respecto su respuesta me dejo asombrada, ellos habían escuchado a un antropólogo decir que los dientes de leche son un ensayo del organismo, algo así como una versión en sucio de la versión “buena” que son los dientes definitivos.

Lo que me asombró no fue el concepto de base. ¿Cuantas veces hemos oído eso de “para que voy a cuidar o tratar los dientes de leche si después se van a caer?…Lo que me dejó perpleja es que un antropólogo haga afirmaciones de ese tipo sobre cuestiones odontopediatricas sin informarse, estudiar y consultar un poco al respecto para avalar con evidencia científica su hipótesis.

Los padres de mi paciente, escucharon esta teoría del ensayo, la asumieron como cierta y al aparecer la enfermedad no le dieron importancia porque en realidad para ellos lo que estaba en juego era solo un borrador de la versión definitiva de los dientes de su hija.

Por supuesto, esta teoría del ensayo dental del organismo no tiene ningún fundamento científico. Todo lo que tenemos en nuestro cuerpo sano, independientemente de la edad, es útil y necesario para el adecuado funcionamiento integral de nuestro organismo en ese preciso momento y por lo tanto para nuestra salud y bienestar. Si además eso se da en un niño es muy posible que esas estructuras del cuerpo preparen, faciliten o incluso generen estructuras posteriores. Luego no se trata de un ensayo, sino de un elemento más del primer acto de la maravillosa obra que es la vida humana.

 

Los dientes desde el principio tienen muchas funciones y muy importantes además de la que todos conocemos que es la masticación. Estas funciones son la fonación, la estética, la guía de la erupción y el mantenimiento del espacio en la arcada dentaria.

Empecemos por la fonación. Para aprender a hablar son necesario los dientes de leche porque no aprendemos a hablar a los 6 años, sino mucho antes. Los dientes son un lugar de referencia muy importante para que la lengua se posicione. Así los niños que desgraciadamente tienen una caída o desarrollan lesiones de caries que no son tratadas a tiempo y pierden varios incisivos anteriores pueden tener problema a la hora de aprender a hablar porque el aire se les escapa por el hueco como a los viejitos y porque la lengua no encuentra donde colocarse y no aprende a ponerse en los rugets palatinos. Eso hará que el niño-a tenga dificultades al pronunciar algunas consonantes (S,Z,T,D,L Y N).

 

                                                           Fuente: www.clinicadentalbarcelona.com

 

Los dientes de leche también tienen una función estética porque la estética de la cara está estrechamente relacionada con la boca y por lo tanto con los dientes. Sirven para que veamos a los niños guapos. Y esto es así…la estética dental es más importante a estas edades para los padres/madres, abuelos-as y demás familia  que para los propios niños que todavía no son capaces, hasta los 6 años aproximadamente, de evaluar estas cuestiones sino es a través de los ojos de sus familiares, para los que son, en general, los seres humanos más preciosos del mundo.

Además, en relación al equilibrio funcional de la boca, los dientes de leche tienen dos funciones importantísimas a largo plazo: la guía de la erupción y el mantenimiento del espacio.

Siempre se habla de los dientes permanentes como los dientes de verdad…como si los de leche fueran de mentira…cuando en realidad los dientes de leche son como las “madres” de los dientes permanentes, los guían hasta su lugar de erupción y mantienen el espacio que van a necesitar cuando se coloquen en la boca. Así que si por cualquier razón, que las más frecuentes son un traumatismo o caries, un niño pierde o hay que quitarle un diente de leche antes de que se le caiga naturalmente, rompemos el equilibrio y la probabilidad de problemas de oclusión y de déficit de espacio aumenta mucho.

                                                                           Fuente: Hides-Asturias

 

Y por último abordaremos la función de los dientes temporales más obvia pero no ello menos importante: la masticación. Los primeros dientes de leche empiezan a aparecer en la boca hacía los 6 meses (los incisivos) y los últimos en erupcionar (los segundos molares temporales) hacía los 29. En ese tiempo un niño pasa por diferentes momentos en su crecimiento y desarrollo normal:

    • Mientras no hay dientes, la boca está diseñada para la lactancia  materna y necesita de ella para su desarrollo.
    • Cuando empiezan a salir los dientes la boca va perdiendo poco a poco el diseño para la lactancia y lo adquiere para la masticación. Y es importantísimo que el niño mastique desde el principio, porque necesita hacerlo para crecer bien. Y cuando hablamos de masticar no hablamos de macarrones bien cocidos y yogurt (menú infantil demasiado frecuente) sino alimentos duros, secos y fibrosos. Logicamente un niño no va a comer frutos secos con un año pero si pan. Y si observamos, los niños buscan masticar desde muy pequeños.
                                                                              Fuente: www.redcenit.com

Los niños que son buenos masticadores tienen menos probabilidad de desarrollar maloclusiones porque recordemos (lo comentamos en la entrada de Junio) que forma y función se influyen mutuamente siempre y por lo tanto una buena función ayuda a establecer una buena forma.En el mundo de la psicopedagogía infantil sabemos que los 3-5 primeros años de vida son cruciales para el desarrollo de la persona y en odontopediatría sabemos también que un niño que llega al recambio dentario (6 años) con los dientes de leche sanos y cuidados tiene mucha mayor probabilidad de ser un adulto con una boca sana, funcional y bonita.