¿Cómo es un salón Montessori?

El salón es un espacio que puedes querer o no que tenga cosas de los niños, pero finalmente te das cuenta de que es inevitable. Los niños pueden tener una zona de juegos en su habitación, pero si tú estás en el salón tenderán a ir contigo, así que igual es interesante adelantarse y buscar un equilibrio entre las necesidades de tu peque y las tuyas propias.

La clave es delimitar el área para tu peque. Establecer un área para sus cosas o su juego, te permitirá seguir relajándote mientras él o ella está contigo. Además, como una de las primeras cosas que se enseña a los niños en la filosofía Montessori es a recoger aquello con lo que terminan antes de coger el siguiente juguete o material, pronto verás que esta área se puede mantener recogida y ordenada.

Mobiliario que puedes plantearte añadir a esta área:

  • Estanterías bajas donde poner sus juguetes o materiales.
  • Una mesa y una silla de su tamaño.
  • Una estantería para sus libros.
  • Una alfombra que delimite el área.
  • Bandejas ligeras o cestas para organizar los juguetes y materiales.
  • Una pequeña papelera

Si te gustan las plantas, puedes disponer de algún tipo de mueble con alguna planta no venenosa de hoja grande que pueda regar y limpiar. 

Fuente: https://images.app.goo.gl/qgWfSxSD9ifNxsLG9 

Una de las claves es mantener el espacio despejado y recogido. Pon sólo un juego por bandeja y zona de la estantería, sin abarrotarla. Es mejor que almacenes los juguetes en un armario cerrado y que vayas rotándolos cuando veas que se va cansando de los que hay fuera.

Finalmente, puedes enseñar a tu hijo a demostrarte que quiere decirte algo sin interrumpir lo que estás haciendo (hablar con tu pareja u otro hijo, ver una película, leer un libro…). ¿Cómo se hace? 

  • Mano: enseña a tu peque a tocarte en el hombro, si estás sentado, u alguna otra parte del cuerpo, si estás de pie, para indicarte que quiere decirte algo. Lo hará sin hablar.
  • Respuesta: tú tocarás suavemente su mano indicándole que lo has notado y sabes que quiere decirte algo, pero que tienes que terminar de hablar o de hacer algo. Normalmente, después de una o dos frases, o de terminar rápidamente lo que estás haciendo.
  • Hablamos: cuando estés list@, te giras o te agachas y le miras a los ojos, dispuest@ a escuchar aquello que tenga que decirte.

¡Es sencillo y funciona! Lo que necesitas es práctica, coherencia y consistencia. Mira este vídeo: