Cólico del lactante, más que un problema digestivo

La comunicación entre seres es esencial para expresar cómo nos sentimos. En el caso de los bebés, su principal medio de comunicación son los gestos, las sonrisas o el llanto. Utilizan el llanto para expresar su disconfort: cuando tienen hambre, cuando tienen sueño, o malestar… Sin embargo, a veces los bebés tienen un llanto excesivo y persistente y difícil de calmar. Este llanto inconsolable podría ser relacionado con el CÓLICO DEL LACTANTE.

¿Qué es el cólico del lactante? 

El cólico del lactante es un problema muy frecuente en los bebés, entre un 15 y un 40%. Suele debutar a los 15 días. Afortunadamente se resuelve por sí mismo a los 4 o 5 meses de edad por la evolución natural del niño.

Se caracteriza por la regla de los “treses”:

  • Llanto vigoroso e intenso 3 horas al día (normalmente al final del día).
  • Al menos 3 días a la semana.

Como he dicho ya, el bebé sufre un llanto inconsolable y termina cayendo fatigado, expulsando gases o defecando. El pequeño esta rígido, suele flexionar las piernas sobre su abdomen, cerrar los puños y enrojecerse del esfuerzo. Su abdomen se pone tenso, pareciendo un globo hinchado.

Su causa no está bien definida. Si se le relaciona con la inmadurez del sistema digestivo de los bebés más la falta de movilidad intestinal o intolerancias, pero no se ve la causa digestiva como la única. El estilo de alimentación también puede influir. Además también se le relaciona con causas conductuales, de ansiedad, nerviosismo o alteraciones en la dinámica familiar.

 ¿Qué podemos hacer para ayudarle?

Lo primero de todo es que no cunda el pánico. Vuestro pediatra sabrá daros recomendaciones sobre productos farmacológicos, probióticos (los estudios con L.Reuteri tienen buenos resultados) o medidas dietéticas o nutricionales, si fuera preciso.

Desde la fisioterapia y la osteopatía también tenemos que aportar en este campo. Con la terapia manual y el masaje abdominal ayudamos a disminuir el malestar y el dolor, mejoramos la calidad y horas del sueño y por tanto el llanto de los peques se reduce. Reforzando el vínculo y el apego ayudamos a cambiar el estado de ánimo de los papás, aportando tranquilidad y seguridad a los bebés y esto podemos conseguirlo con la ayuda del porteo. Llevar al bebé en posición vertical, vientre contra vientre, beneficia al sistema inmaduro, duerme con más facilidad, está más calmado, y hay estudios que indican que lloran menos.

Así que si estas leyendo este texto y te sientes identificad@ con lo que lees, no dudes en consultar a un pediatra, pero también a un fisioterapeuta especializado, porque te ayudará mucho a conseguir bienestar, para ti y tu bebé.