Azúcar y sal ¿cuánta y por qué?

El azúcar no se recomienda en menores de 2 años porque:

  • No es necesario, no nutre (se absorben demasiado rápido).
  • Crea huella metabólica y predispone para alteraciones futuras: sobrepeso y obesidad, diabetes…
  • Acostumbra el paladar al sabor dulce.
  • Aumenta el riesgo de caries.

 

Pero no sólo es poco recomendable el azúcar de mesa… ¿dónde “se esconden”?

  • Azúcar añadido, miel.
  • Jarabe o sirope de glucosa, sacarosa, ágave…
  • Zumo concentrado de…
  • Cereales hidrolizados.
  • Dextrina, maltosa, sacarosa…

 

Recomendaciones y alternativas:

  • Cero azúcar hasta los 2 años.
  • Evitar procesados.
  • Evitar azúcares añadidos “escondidos” (zumo, cereales hidrolizados, etc).
  • Usar otros endulzantes: pasta de dátiles, por ejemplo.
  • Evitar usar las chuches como premios, los zumos y los refrescos. Agua y fruta natural en su lugar.

 

Respecto de la sal, la mayoría de niños por debajo de los 2 años supera las necesidades de sal. Y, de media, los adultos consumimos 10 gr, en lugar de los 5 recomendados.

Pero ¿por qué es esto peligroso?

  • Favorece el riesgo cardiovascular.
  • Favorece la obesidad.

En realidad, los niños por debajo de los 12 meses NO DEBEN tomar nada de sal (ni una pizquita, ni jamón serrano…). Los alimentos que toman ya llevan sodio, no hace falta añadir más.

Por debajo de los 6 meses ni siquiera deberían comer nada distinto de la leche, así que…

Y por encima de los 12 meses, con una pizquita de sal es suficiente (3 gr de sal, hasta alcanzar los 5 del adulto). ¡¡Y consumen un 65% más!!

La sal se encuentra en muchos productos procesados (galletas, pan, cereales de desayuno), cuando más natural y más “materia prima” (cereales sin procesar, repostería casera, pan integral, fruta y verdura), mejor.

Además, la sal crea “adicción”: nuestro paladar se acostumbra (como pasaba con el azúcar) y todo nos sabe soso, lo que acaba produciendo que consumamos más sal… ¡Así que es mejor que no se acostumbren desde peques!

Y ¿entonces? No pasa nada, podemos utilizar otras alternativas como las especias, el aceite de oliva virgen extra, el ajo o el limón, para darle sabor a los platos sin recurrir a la sal.

¿Usas mucha sal en la cocina?