El aroma como motivador de calma en el parto.

Nuestro cerebro interpreta la información que ha sido recibida por nuestros sentidos y en base a la emoción con la que relacione, nos genera un sentimiento que nos hace sentirlo como aversivo o favorable a nosotras y nuestros objetivos.

Es decir, si los estímulos sensoriales que están a tu alrededor (sonidos, olores, tejidos, personas), son “leídos” por tu cerebro como agradables, así serán sentidos por ti y viceversa.

Por tanto, podemos “educar” a nuestro cerebro a que piense de una forma u otra sobre lo que sucede fuera de nosotras.

Y ésto es muy importante de cara al parto, porque saber que somos nosotras quienes interpretaremos lo que sucede, nos da el poder de “entrenar a nuestro cerebro” en ver el mundo desde la calma.

 Tienes el poder de ver lo que sucede desde la calma, decide lo que deseas sentir.

Gestionar los estímulos sensitivos que se encuentran en nuestro ambiente nos ayuda mucho. Asociar el entorno a la calma y la generación de bienestar marca la diferencia. Te permite no estar en modo huída y con ello favoreces que tu cuerpo se relaje, expanda y abra para recibir a tu hijo o hija.

Te propongo que desde tu embarazo comiences a gestionar tu ambiente utilizando una herramienta muy potente y cuya eficacia está ampliamente demostrada. Esta herramienta es la aromaterapia.

Visualiza lo que sucede con los “olores”. Las sustancias químicas que los componen, se encuentran en suspensión en el aire y de esta forma, entran en las fosas nasales siendo recibidos por el epitelio olfatorio y de ahí al bulbo olfatorio que lo transmite al cerebro en el que se perciben desde dos centros:

  • Los primitivos, en los cuales se estimulan las emociones y memorias (implícitas, explícitas…), y que se denomina sistema límbico es el más antiguo y nos conecta con el instinto, que nos alerta de los miedos, por ejemplo. Pero también se asocia a los recuerdos, de forma que si asociamos un olor al bienestar, automáticamente se generará esa emoción.
  • Los avanzados, en los cuales pueden modificarse pensamientos conscientes y que se llaman, en conjunto, neocórtex que ayuda a “contextualizar” aquello que nos está pasando explicándonos a nosotros mismos si ese estímulo es aversivo o no. 

Un aroma a bizcocho puede recordarte a tu abuela, un perfume puede recordarte a tu pareja, el olor a césped recién cortado a un paseo por la naturaleza, el olor a mar…. Todas estas sensaciones son únicas y subjetivas y son percibidas por ti de forma única. Lo potente de esta relación es que cada olor te conecta a una acción, y las partes de tu cuerpo relacionadas con la misma, se activan con el recuerdo.

En tu preparación al parto puedes ayudarte de esta relación, la visualización junto con la potenciación del estímulo sensitivo te permite que tu cerebro aprenda cómo comportarse en esa situación. Y con ello, la incertidumbre que pudieras sentir ante lo que pasará, es sustituida porque tu cerebro ya sabe “qué hacer”. Calmarse. 

El olor te ayuda a evocar una emoción y con ello una reacción de tu cuerpo.

Desde la psicología la ciencia que estudia esta relación se denomina, aromacología y es la neurociencia del olfato.

Su objetivo es buscar conocer los efectos sobre el comportamiento de la persona al percibir ciertos aromas.

La aromaterapia es una ciencia. Existe probada eficacia de ciertos aromas frente a lo dañino de otros durante el embarazo y parto, por ello, es importante que te informes de cuáles de ellas son favorables para ti y cuáles pueden dañarte.

Y como siempre, te invito a que desde el autoconocimiento, aproveches los beneficios que te puede aportar la gestión de los estímulos sensitivos que te rodean.

Un abrazo.

Nazaret Cañete