Cómo observar a tu hij@

La observación es algo básico en nuestra vida y no iba a ser diferente en la crianza de nuestros peques. Sólo observando podemos conocer en qué punto están, qué necesitan y qué les hace más felices. Pero esta observación no es sencilla ni no sale de forma natural en un mundo en el que prima más la velocidad y la inmediatez que la calma y la paciencia necesarias para realizar una buena observación. Por ello, vamos a ver diferentes cuestiones:

¿Cómo debemos observar? Debemos intentar observar sin juzgar, sin sacar conclusiones sobre lo que vemos y desarrollar prejuicios. Muchas veces los adultos caemos en creernos esas conclusiones que sacamos y actuar como si fueran una verdad cierta e inamovible, sin dar opción a que no sean verdad, el niño o la niña tenga otra verdad o que puedan cambiar con el tiempo. Así oímos las típicas frases de: “Es que siempre ha sido muy nervios@”.

Puede servirnos el imaginarnos como si fuéramos una cámara oculta: vamos a observar sus movimientos, qué le interesa, qué hace, qué dice… Pero todo ello sin juzgar e incluso sin participar, a no ser que nos lo pida. Es importante, sobre todo en los primeros meses y años de vida, no interrumpir su concentración (aunque sea en algo muy sencillo y simple a nuestro entender), ni para ayudarle, ni describirle lo que está haciendo, ni decirle cómo tiene que jugar (¿por qué siempre tienen que jugar como nosotros jugaríamos?, ¡déjale investigar nuevos usos!), ni animarle… Igualmente, antes de decirle que debe irse a lavarse las manos para cenar o a cambiarse para jugar, sería interesante observar qué está haciendo y cuándo es el mejor momento para interrumpirle.

Este tipo de observación nos permitirá ver lo que le gusta o lo que intenta aprender. Podremos ver lo que necesita que le presentemos a continuación o cómo podemos modificar el espacio para apoyar o establecer límites en su aprendizaje, movimiento o comunicación.

¿Qué podemos observar?

  • La motricidad fina: cómo coge los objetos, qué dedos y qué mano usa, qué habilidades está practicando y le parecen más interesantes en ese momento…
  • La motricidad gruesa: cómo se mueve/sienta/levanta, cómo camina, su equilibrio, qué habilidades está practicando, si elige hacer actividades de movimiento, si el espacio/la ropa le permite hacer lo que necesita…
  • Comunicación: qué sonidos o palabras utiliza, si sonrie, cómo llora (intensidad, duración, momentos…), otro lenguaje corporal (se muerde los dedos/las uñas cuando está nervios@…), cómo se expresa, cómo mantiene el contacto visual…
  • Desarrollo cognitivo: qué le interesa en este momento (puzzles, juego simbólico, actividades sensoriales…), qué repite hasta que consiga dominar, cuánto tiempo está concentrad@ en una actividad…
  • Desarrollo social: cómo interactúa con otros niños o adultos, cómo les observa, cómo pide ayuda…
  • Desarrollo emocional: cuándo llora, sonríe o se ríe, cómo reacciona ante los extraños, cómo reacciona ante la separación, cómo responde ante sus sentimientos, cómo reacciona a los cambios…
  • Comida: qué, cuánto y cómo come.
  • Sueño: patrones de sueño, cómo se duerme, qué calidad de sueño tiene, posturas mientras duerme, cómo se despierta…
  • Independencia: búsqueda de independencia/autonomía, interés, relación con los adultos, madurez, si se viste solo, si toma sus propias decisiones…

También podemos observarnos a nosotros mismos:

  • Cómo le hablamos en el día a día.
  • Cómo reaccionamos cuando ocurre algo que no nos gusta.
  • Cómo le hacemos ver cualquier problema.
  • Cómo nos relacionamos con el resto de personas de la casa.
  • Cómo le expresamos las cosas que nos gustan.

Te propongo parar todos los días cinco minutos y observarle. Es un tiempo realmente importante para ambos.