Andadores, mochilas, hamacas… ¿Qué recomendamos los fisoterapeutas?

La llegada de un recién nacido despierta ilusión, alegría y muchas dudas a la hora de elegir carro, cuna, etc.. Incluso de recibir regalos. Hay opiniones por todas partes y al final no sabes qué hacer. Los fisioterapeutas, profesionales del movimiento, recomendamos seguir una consideraciones a la hora de comprar y recibir regalos en relación a la primera infancia:

  1. Mochilas colgonas. 

Como su nombre indica, están constituidas por un asiento estrecho que deja al bebé colgando sobre sus genitales en vez de sentado. No permite que la cabeza del fémur entre en congruencia con el acetábulo (superficie articular de la cadera), lo que contribuye a aumentar las posibilidades de displasias de cadera. Además, mantiene la espalda recta de los bebés, de una forma artificial, por tanto no refuerzan la postura natural del bebé. La posición del bebé porteado en relación al porteador no es en este sentido ergonómica. También, los niños van mirando hacia afuera, por lo que no facilitaría la lactancia materna, no existiría contacto visual con el pequeño y sin un buen control de la cabeza. Si te gustaría saber más, no dudes en consultar la formación de PORTEO ERGONÓMICO que ofrecemos en AnidAndo.

 

2. ANDADORES. 

Muchas personas piensan que el uso de los andadores o tacatás favorecen la adquisición de la marcha. Sin embargo, la adquisición de esta habilidad requiere un proceso, por el cual él tiene que pasar, a su ritmo, cuando esté preparado. Para ello, su sistema nervioso recibe estímulos , información, y así irá madurando su patrón de marcha. En el caso de usar estos dispositivos, la información que reciben no es natural, ni fisiológica: le estamos forzando a mantener una posición para la cual no esta preparado. Hay malos apoyos de carga, se desplazan en puntillas y no controlan el dispositivo. Le estamos limitando el movimiento. No Mantienen una posición adecuada, y del mismo modo que las mochilas colgonas incentivan las luxaciones de cadera. Altera el patrón de equilibrio, ni favorecen correctamente el desarrollo de la musculatura. No estimulan el gateo, ni que el bebé se levante por sí solo. Por tanto, realmente no favorece la adquisición correcta de marcha, más bien la retrasa.

 

Además de todo esto, su uso propicia el aumento de accidentes domésticos. Las lesiones más habituales derivadas del uso de andadores son: traumatismos craneocefálicos, contusiones, heridas, fracturas, abrasiones.

3. SALTADORES, CORREAS, O ARNESES.

Muy habituales como regalo, se trata de un arnés donde se coloca al niño. Casi es lo mismo, altera su desarrollo psicomotor, porque el cuerpo del niño no esta pensado para ser “colgado”. Tampoco desarrolla el movimiento libre, natural y fisiológico, dando falsa información a los pies, forzando asimismo la posición de la columna. También favorece la mala congruencia articular de la cadera y favorece su luxación. Además pueden no ser seguros, como los andadores, y provocar caídas, golpes, o traumatismos craneales.

 

4. HAMACAS.

Las hamacas son un accesorio que a día de hoy se puede encontrar en toda casa donde hay un bebé. Son útiles para mantener al bebé seguro mientras realizamos otras actividades en casa. Sin embargo, con las hamacas, hay que ir con cuidado: su uso excesivo puede causar deformidades en el cráneo (al igual que mantener al bebé mucho tiempo en el carro, o en la cuna en posición boca arriba). También hay que tener en cuenta el desarrollo motriz y postural del bebé: si se quiere empezar a utilizar desde recién nacido (no es capaz de mantener la posición sentada), la hamaca debería poder reclinarse hacia atrás para que la pelvis no tenga que soportar el peso del cuerpo, ya que su cuerpo aún no está preparado para la posición sentado. Por otro lado, las hamacas limitan el movimiento del bebé, por eso, si se utilizase, sería conveniente combinarlas con estimulación en el suelo, incluso porteo ergonómico, incluso cambiarla de posición en el espacio que se encuentre, para que los estímulos que le llegan cambien de lado y de ese modo no provocar una tortícolis. Cuidado al poner las hamacas sobre otra superficie que no sea el suelo, y transportar al bebé dentro de ellas, ya que su uso no es para ello. En conclusión, las hamacas pueden ser útiles, pero con responsabilidad y coherencia.