FLOTADORES, ASPECTOS A TENER EN CUENTA.

Ha empezado el verano y las excursiones a playas y piscinas están a la orden del día.  En esta entrada de blog,  me he atrevido a hacer una búsqueda y resumir con una breve reseña los distintos dispositivos de flotabilidad infantil que podemos encontrar y su seguridad y ergonomía.

Lo primero de todo, voy a diferenciar los flotadores en juguetes o sistemas de flotación. Los juguetes son flotadores hinchables, que se pueden romper. Los sistemas de flotación además tienen mas probabilidad de mantenerse bien pegado al niño, mantienen sin esfuerzo la cabeza fuera del agua, y por lo visto protegen en mayor medida de los rayos solares.  La asociación española de Pediatría y la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo recomienda la utilización de chalecos de flotación no hinchables desde los 3 años hasta los 6 años de edad.

 

El chaleco parece ser, dentro de los sistemas de flotación,  de lo más seguro que existe, siempre y cuando estén homologados, cumplan la normativa y estén adaptados y ajustados a la talla del niño. Lo dicho, los chalecos permiten que la cabeza del niño esté fuera del agua, libertad de movimiento, posibilitando el aprendizaje de nadar también.

En el lado contrario están los manguitos de “toda la vida” (catalogados de juguete), porque éstos se pueden pinchar y hay más riesgo de que se les pueda salir el brazo y perder flotabilidad.

 

Si queremos utilizar flotadores con bebés (que no digo de no usarlos, pero siendo coherente), existen unos flotadores con diferentes cámaras hinchables (por si se rompe una), que estimulan los movimientos de los bebés, la postura de nadar correcta, con sistemas antideslizantes y antivuelco.  Dentro de los flotadores juguete, parece ser una opción un poco más acertada y segura.

 

 

Por último, voy a comentar el uso de los flotadores de cuello para bebés. El flotador de cuello se utiliza mucho en fisioterapia acuática y en trabajo con discapacidad. Ahora se ven más en el uso domestico y en “spas para bebés”.  La Asociación Española de Pediatría indica que no sólo no aporta ningún beneficio para el bebé, si no que además les mantiene el cuello erguido y podría ser contraproducente para su desarrollo, comprimiendo ligamentos y músculos. Dan una falsa sensación de seguridad. Al ser de un material inflable, puede perder aire y dejar al bebé desprotegido; o por el contrario estar demasiado hinchado con el consiguiente riesgo de asfixia o que el cuello se quede atascado. Respecto al material, al parecer los flotadores “bubby” , utilizados en centros especializados, no se encuentran a la venta al público (por lo que he podido encontrar), de modo que los flotadores de cuello que se encuentran en el mercado, de plástico, son los que pueden ser peligrosos.

En conclusión, se puede disfrutar de la playa o de la piscina con sentido común. Existen diferentes dispositivos para bebés y niños, pero lo que es OBVIO es que no hay que quitarles un ojo de encima. Los bebés y niños pequeños siempre deben estar bajo la supervisión de un adulto, eso es de cajón. Es recomendable enseñar a los peques a nadar lo antes posible (y aun así vigilarlos), educar con responsabilidad en el agua, y no olvidarnos de disfrutar, y divertirnos mucho en el agua.