¿MIEDO AL DENTISTA?….¡NO, GRACIAS!

¡Venga valiente!…… si no te van a hacer daño. Si a mí me llevasen a cualquier sitio diciéndome esto me pondría a temblar. Cuando el aviso previo que damos a los peques antes de visitar al dentista es este, lo que les estamos diciendo es que necesitan ser valientes porque la situación a la que les estamos exponiendo es difícil y potencialmente dolorosa.

En general con frases de este estilo les estamos compartiendo 3 cosas:

1.- “Veladamente” nuestros miedos.

2.- Quizás nuestras propias experiencias personales no tan agradables en el dentista.

3.- Y a veces también un cierto sentimiento de culpabilidad por haber dejado que aparezcan las caries en su boca y por la molestia, que damos por sentado, que tratarlas va a  suponerles.

Y las tres cosas son reales pero son vuestras, no de vuestros hijos. Compartirlas con ellos de esta manera no les ayuda a crecer felices sabiendo que hay un profesional, el odontopediatra, que se siente privilegiado de acompañar su crecimiento, de cuidar su salud bucal y de ayudarles en la solución de los problemas que vayan surgiendo en su boca hasta que se hagan mayores. Por eso lo primero que os invitaría a compartir con vuestros peques es la alegría de saber que hay gente fuera de la familia que les quiere y les acompaña y eso es una suerte. Con ello no sólo les estamos ofreciendo una manera positiva y agradecida de mirar a su dentista sino también a la vida en general. Es mucho más constructivo mirar la vida con positividad y agradecimiento que con temor, recelo y ansiedad.

Contra el miedo al dentista también es fundamental el establecimiento de un hogar dental lo más tempranamente posible.  Porque si el niño viene desde pequeño y sin problemas al dentista, la relación que establece con nosotras es de normalidad…nos convertimos en parte de su mobiliario urbano y eso ahorra después muchas ansiedades y fobias. Pero no todo dentista vale. Igual que no le pediríamos la educación escolar infantil de nuestros peques a un profesor universitario tampoco podemos pedirle a cualquier dentista general que trate niños, por razones obvias: no es para lo que está formado, ni preparado ni vocacionado. Por eso la segunda recomendación para evitar el miedo dental es que llevéis a vuestro hijo desde el primer año al odontopediatra con dos objetivos: 1) Prevenir y por tanto evitar tratamientos, especialmente tratamientos difíciles y 2)  establecer relación y vínculo con su dentista. Si los niños van al profesional adecuado el riesgo de experiencias desagradables, dolorosas y potencialmente generadoras de miedos futuros baja exponencialmente.

Los niños no nacen con miedo al dentista, lo desarrollan en la infancia a partir de dos elementos: los miedos que se les transmiten y las experiencias personales negativas. Evitar ambos elementos generará que muchos niños crezcan libres de temor al dentista.

 

Fuente: https://dent-al.es/

Además no podemos olvidar que en esto del miedo cada uno-a respondemos de una manera muy diferente, hay personas que desde la infancia tienen miedo de todo, ser miedosos es un rasgo de su personalidad y otras que no conocen lo que esta palabra significa. Por eso (tercera indicación) es tan importante conocer bien a nuestros peques, a cada uno en particular y no generalizar. Es clave darle a cada uno lo que necesita para crecer bien. Si tu hijo no es especialmente temeroso déjale que sólo vaya descubriendo quien es el odontopediatra. Si tu hijo es tendente al miedo respétale y ayúdale, hablándole con alegría, en positivo, como de un amigo simpático y de confianza, de esta manera preparas el camino. El profesional que elijas ya se encargará de desmontar los miedos y de cambiarlos por cariño, confianza y colaboración. Eso se llama guía de la conducta y es parte del trabajo que cotidianamente hacemos en el consultorio dental.

La vida hoy tiene poco que ver con la de hace 50 años y felizmente la experiencia de nuestros peques en el dentista no tiene nada que ver con la que tuvieron nuestros padres o incluso nosotros mismos. Ellos y ellas pueden crecer felices de tener un odontopediatra en su vida.