Beneficios del apego seguro en nuestros hijos e hijas

El apego es uno de los términos que más comenzamos a oír cuando nos interesamos por temas de crianza. Pero ¿Qué es el apego? Y lo más importante, ¿Qué utilidad tiene para nuestros hijos e hijas? En este post, aclararemos este concepto y estableceremos qué beneficios aporta el establecimiento de un apego seguro, frente a los otros tipos de apego no tan beneficiosos e incluso, peligrosos, que también pueden darse.

El apego es el vínculo emocional y afectivo que se establece entre un cuidador principal (normalmente la madre o el padre) y el bebé.

El apego permite que el niño o la niña integre un modelo regulador de sus emociones, en base a la forma que los adultos que le cuidan respondan a sus demandas.

Para entender este concepto, te propongo que te imagines el cerebro del bebé recién nacido como un ordenador recién comprado. Este ordenador vendría con los sistemas básicos de encendido y apagado y poco más. Al igual que un bebé recién nacido quien tal y como dijo Lewis (2000), “en el momento del nacimiento el bebé mostrará una vida emocional bipolar”. Es decir, me siento cómoda, sonrío, me siento incómoda, lloro.

Poco a poco, ese bebé (nuestro ordenador), comenzará a interactuar con el ambiente y con las personas (pensemos que serán sus padres), que serán las encargadas de ocuparse de instalar aquellos sistemas más avanzados que poco a poco vayan permitiendo que este ordenador realice tareas más complejas.

Las aplicaciones que se van instalando en el ordenador vienen determinadas por el conocimiento y experiencia de los padres. Aquellas que no hayan utilizado nunca, desconozcan o no tengan una opinión positiva no las instalarán en el nuevo ordenador y por tanto determinarán las funcionalidades desarrollables para el mismo.

Esto se conoce como “modelo interno de trabajo” (Bowlby, 1969), que regirá el funcionamiento de ese ordenador, determinarán si desarrolla su máximo potencial o por el contrario, solo procesa textos, es decir, si puede ser quien está llamado a ser, o se verá limitado por la falta de atención del entorno al que ha llegado.

Como podrás entender, aquellas personas que no tengan ningún conocimiento de informática aplicarán los conocimientos más limitados que tienen. Es decir, cada madre y padre, aplica en la crianza los mismos modelos internos de trabajo que recibió de sus cuidadores principales.

Pero, puede ser y de hecho es bastante probable, que los conocimientos sobre crianza que tenían sus propios padres fueran limitados o que en base a los nuevos conocimientos que existen, se hubieran quedado obsoletos. Al igual que sucede con la informática, todo avanza y lo que antes servía ha quedado demostrado que ya no sirve.

Dejando a un lado el símil que hemos hecho con la informática, veamos ahora qué tipos de apego existen, y para ello, vamos a describir qué conductas maternales/paternales lo determinan:

  • Apego seguro: tu bebé que ya gatea, intenta agarrándose a algo, levantarse. Mientras tú observas, él o ella te miran, tu le devuelves una mirada tranquila. El bebé en su intento, se cae. Rompe a llorar, tú de forma calmada te acercas a el o ella, le tomas en tus brazos, y le acaricias. “Tranquilo/a está bien, poco a poco lo irás consiguiendo” le dices. Él o ella se calman, le dejas en el suelo y continúan con su exploración.
  • Apego inseguro (puede ser evitativo o ansioso): tu bebé que ya gatea, intenta agarrándose a algo, levantarse. Mientras tú observas, él o ella te miran, tu dices, te vas a caer, ten cuidado, que eres muy pequeño/a, no no no…quieto/a el o ella se levantan y le gritas ¡cuidado! Y tú bebé se cae. Tú acudes corriendo y le dices ves, si es que ya te lo decía yo, no vuelvas a hacer eso que te vas a caer… le tomas en tus brazos y le llevas a realizar otra actividad.
  • Apego desorganizado: tu bebé que ya gatea, intenta agarrándose a algo, levantarse. Mientras tú no le miras, él o ella te miran, balbucea llamándote y tu no haces nada, se levanta y se cae. Llora desconsolada en el suelo, pero tu no acudes, al rato, deja de llorar y para su exploración. O bien, al ver que se ha caído, te acercas y le das un azote o le gritas que es tonto, que se esté quietecito y deje de molestar.

En estos ejemplos, puede observarse fácilmente cuál es la que más beneficiará a tu hijo o hija, ¿no? Pues así es, el apego de tipo seguro.

Por ello, determinemos ahora qué elementos determinan y qué beneficios tiene el apego seguro, para nuestros hijos e hijas

  1. La mirada: mirar a tu bebé/hijo o hija, le ayuda a saber que estás ahí para él o para ella. Poco a poco, según vaya creciendo integrará que, aunque no le estés mirando directamente, estarás ahí.  El niño o la niña confía en sus cuidadores, sabe que será ayudado si lo necesita. Esto favorece su exploración, el contacto con el mundo que le rodea y el aprendizaje.
  2. Regulación emocional: Si ya tienes a tu bebé contigo, habrás podido experimentar cómo esto de ser “regulador emocional” para tu hijo o hija, no es tan fácil. Esto es porque en ocasiones puedes contagiarte de sus estados emocionales y puede verse tu parte instintiva de forma más saliente. Pero es importante que entiendas que si eres capaz de distanciarte de la emoción no regulada de tu hijo o hija y guiarle dándole una respuesta adecuada a esa situación, poco a poco tu bebé se regulará. El niño o niña que recibe de sus cuidadores respuestas adecuadas al estímulo, contingentes en el tiempo en el que suceden y que son aportadas siempre de la misma forma, se sentirán seguros de expresar su emoción, aprenderán a hacerlo diferenciando los tipos de emociones y regularán de forma progresiva y conforme a su edad madurativa las respuestas que den a lo que suceda.
  3. Autonomía: a lo largo de este post hemos hablado sobre cómo los padres que presentan una respuesta adaptada, permiten que sus hijos exploren en entorno. Efectivamente los niños nacen inmaduros, pero no por eso debemos controlar todo lo que hacen, de forma adaptada a su etapa de madurez debemos alentarles a realizar cada vez más cosas por si mismos. Los niños aprenden a que son capaces y válidos para el desarrollo de las tareas. De esta forma su autoestima y autoeficacia se verán reforzadas.
  4. Afecto incondicional: en el amor a nuestros hijos y en las muestras de cariño, menos nunca, es más. Es decir, un abrazo siempre ayuda, siempre, incluso si han hecho algo que supera los límites establecidos.No tendrán miedo a equivocarse, porque se saben adecuados incluso desde sus propios fallos.  Saberse digno de amor incluso cuando te equivocas les hará buscar relaciones afectivas que les pongan en valor, construyendo vínculos estables y respetuosos con los demás.

Como puedes ver, los beneficios de este tipo de apego, son innumerables, ¿se te ocurre algún beneficio más? déjalo en comentarios.

Por supuesto que no es fácil establecer un apego seguro, sobre todo si la crianza que viviste como hijo o hija no fue de este tipo. Pero lo mejor es que si estás decidida a cambiar, puedes hacerlo. Fórmate, rodéate de personas que hagan las cosas distintas y ayuda a tu hijo o hija a crecer desde la calma.

Y hasta aquí nuestro post de hoy, te agradezco infinito tu lectura, déjame en comentarios cualquier duda que pudiera surgirte y estaré encantada de ayudarte.

Un abrazo

Nazaret Cañete.

 

REFERENCIAS:

Madrugada, J. A. G., & MERINO, J. D. (2010). PSICOLOGÍA DEL DESARROLLO I. UNED.

Pachecho, M. H. (2021). Apego y psicopatolgía: la ansiedad y su origen. Conceptualización y tratamiento de las patologías relacionadas con la ansiedad desde una perspectiva integradora. Desclee De Brouwer.

Viniegra, C. C. (2017). Mírame, siénteme. Estrategias para la reparación del apego en niños mediante EMDR (1.a ed.). Desclée De Brouwer.