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Dermatitis atópica

La dermatitis atópica o eccema atópico es una inflamación de la piel que se presenta en cualquier etapa de la vida, aunque más frecuentemente en bebés, niñas y niños. Aparece como lesiones en la piel enrojecidas, descamativas, como rasposas, que producen picor intenso y eso sólo hace que empeorar las lesiones.


¿Por qué se produce?

La causa es multifactorial, con cierta base genética, y todavía se desconoce exactamente el motivo, siendo difícil prevenir la evolución, aunque puede mejorar o desaparecer tras los primeros años de vida. Se produce una inflamación y deterioro de la barrera de la piel que impide su función de protección. Por este motivo puede complicarse si se infectan las heridas, al haber sido rota esa barrera. Se cree que tiene relación con la flora microbiana de la piel, por lo que se están planteando últimamente diferentes tratamientos relacionados con probióticos para regular esta flora.


¿Cómo puede prevenirse?

Dado que no es posible saber quiénes tendrán dermatitis atópica ni su grado de gravedad, la única forma de prevenir los brotes es evitar en la medida de lo posible poner en peligro esa barrera. Esa barrera puede alterarse ante estímulos externos, como por ejemplo el frío, o internos, como la deshidratación de la piel, por lo que es crucial mantener una buena hidratación con crema hidratante específica. Es importante evitar agentes irritantes como detergentes o  productos cosméticos, roces como la etiqueta de la ropa o los tejidos no naturales, o estar demasiado tiempo en el baño o la ducha, porque altera la barrera al resecar la piel. Para prevenir la infección es importante llevar las uñas cortas y limpias.

Una curiosidad, que puede venir bien a muchas familias, es que la leche materna usada de forma tópica resulta terapéutica para la dermatitis atópica. Puedes ponerla directamente en la piel o bien añadirla al agua del baño.


¿Y cómo se trata?

Dado que es una inflamación crónica, se trata, además de con hidratación, con moduladores de la inflamación, siendo lo más habitual los corticoides tópicos y, si no mejora, inmunomoduladores tópicos. Además, pueden ser útiles los antihistamínicos para tratar el picor. Llegado el caso pueden usarse otros inmunosupresores como corticoides orales u otros, y puede ser necesario usar antibióticos en caso de sobreinfección.

La dermatitis atópica puede acompañarse de otras afecciones, como asma o alergias a alimentos o a alérgenos ambientales.

En cualquier caso, y dado que los síntomas y los desencadenantes varían en cada persona, es importante individualizar según cada caso y prestar atención a cuáles son las circunstancias que mejoran o empeoran el curso de esta enfermedad.