Mesa Estacional del Otoño

A raíz de las entradas pasadas en donde hablábamos de las Mesas estacionales (puedes verlas aquí y aquí) y continuando con la entrada anterior dónde dábamos la bienvenida al otoño (si te la perdiste, puedes encontrarla aquí) he pensado que podríamos seguir sumergiéndonos en este mucho de colores caldera.

Me encanta esta actividad porque es una forma de ir descubriendo como cada día cambia nuestro alrededor, la luz del sol, el viento cada vez más fresco o incluso las primeras manos y narices heladas. Además, siendo que nuestros pequeños están empezando de nuevo la rutina, bien porque vuelven al colegio o porque empiezan en uno nuevo, por lo que este tipo de actividad que hacemos en familia, nos puede ayudar a conectar con ellos, a pasar tiempo de calidad en familia y/o simplemente, pasar tiempo juntos.

Como ya os comenté, para hacer una Mesa Estacional, lo mejor es encontrar un rinconcito que esté a mano, que se observe todos los días y que se tenga contacto con él. A parte, esto es como cuando te vas a vivir a una casa nueva… no hace falta que tengas todos los elementos desde el principio. Lo importante es disfrutar del proceso.

Así que, cómo podemos empezar.

El escenario básico está claro pero ¿Qué elementos podemos introducir? Aquí os dejo algunas ideas:

  • ¿Tenéis la posibilidad de ir al campo? No hace falta muy lejos, las afueras de la ciudad también sirven. Ahora mismo, muchos de nuestros frutales están empezando a sacar sus frutos, tal y como los olivos, almendros o nogueras. Sería una buena actividad poder ir todos juntos a recoger una cesta con ellos (con permiso del dueño del terreno, obviamente) Jejejeje. Los membrillos son otra opción en la cual incluso podéis preparar vuestro propio dulce de membrillo (os dejo la receta familiar aquí)
  • En algunos casos, se está procediendo a la poda de árboles para leña o simplemente preparación de cara al invierno. Las rodajas de madera o las cortezas son obras de arte en si mismas (yo tengo varias lámparas hechas con ellas). Además de recoger estos elementos, se pueden observar con una lupa los detalles o utilizarlos como texturas en las manualidades (creando escenarios para muñecas o pintando en papel y en tela con ellos). Todas las opciones son mágicas.
  • ¿Y actividades en la ciudad? Bueno, en nuestro caso, los árboles son de hoja caduca así que dentro de nada podemos… ¡chafar hojas! ¿Quién no encuentra un placer interno cuando escucha crujir una hoja? Pues imaginaos con pilas y pilas. Hace un año llevé a mi chico pequeño al parque se puso a pisar hojas y de repente desapareció. Las risotadas se oían por toda la calle. Esas hojas también sirven como guirnalda o para hacer un collage en la pared trasera de la mesa estacional. En mi caso, yo tengo hojas guardadas en libros que me traen recuerdos, y me encanta descubrirlas más adelante.
  • ¡Bordar hojas! Si son lo bastante grandes y aún están tiernas podemos desarrollar la psicomotricidad fina bordando con hilo sobre las hojas. Si los nenes aún son pequeños, se pueden hacer los agujeros con una troqueladoras y darle una aguja grande de madera.
  • Palomitas… Muchos de nuestros pequeños pensarán que las palomitas son así y no que reaccionan al calor desde el maíz. ¿Qué tal si las hacemos de forma caseras en sartén?
  • ¿Algún fanático de las piedras? Aquí los adultos lo somos y, las que más me gustan son las que hay en la vía del tren. Colores otoñales adjudicados.

Las opciones son infinitas y muy variadas además de requerir poco tiempo, esfuerzo y ser muy divertidas.

Ya sabéis que si ponéis en práctica cualquiera de estas opciones, etiquetadnos usando el hashtag #AnidAndoDIY para inspirar al resto de progenitores.